SE PUEDE SER VIRGEN DESPUÉS DE TENER SEXO DICE EL VATICANO pero protesta la Asociación Estadounidense de Vírgenes Consagradas

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La Asociación de Vírgenes Consagradas protestó la medida aprobada por el Papa Francisco,  donde se afirma que el haber tenido sexo no es un elemento que establezca que una mujer no es virgen, las libera de la abstinencia total para considerarlas de tal modo

sunoticia.com

Judith Valderrama

La virginidad de la mujer vuelve a ser tema de conversación por estos días en todo el mundo occidental, debido a que el Vaticano publica en su página web, que se puede ser virgen aún habiendo tenido sexo, porque lo que se interpreta es que la virginidad es un concepto más amplio que el físico e involucra una trayectoria de vida y un plano espiritual.

Para muchos ha sido chiste esta publicación del Vaticano,  del pasado 4 de julio, pero que tomó más notoriedad reciente, luego que la Asociación Estadounidense de Vírgenes Consagradas expresaron  su rechazo a la medida.


"El documento dice que «no es esencial» que una mujer
 deba haber «mantenido su cuerpo en perfecta continencia»"

Tener sexo, según la nueva  proclamación de la iglesia católica, no será un impedimento para quienes deseen formar parte de las denominadas “vírgenes consagradas”, mujeres que deciden vivir en castidad perpetua y dedicar sus servicios al Reino de los Cielos.

La medida se desprende de la instrucción ‘Ecclesiae Sponsae Imago’ sobre ‘el Ordo virginum’ (el Orden de las vírgenes), elaborada por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y que aprobó el papa Francisco el pasado 8 de junio.

Protestan

La Asociación Estadounidense de Vírgenes Consagradas ha dicho que está «profundamente decepcionada» por las nuevas reglas emitidas por el Vaticano que parecen decir que las vírgenes consagradas no necesitan ser vírgenes.

La Asociación de Vírgenes Consagra se queja, en particular, del artículo 88 de la instrucción que aprobó el Papa Francisco y que establece textualmente lo siguiente: “Se tendrá presente que la llamada a dar testimonio del amor virginal, esponsal y fecundo de la Iglesia a Cristo, no se reduce al signo de la integridad física” y que “haber guardado el cuerpo en perfecta continencia o haber vivido ejemplarmente la virtud de la castidad, aunque es de gran importancia en orden al discernimiento, no constituye requisito determinante en ausencia del cual sea imposible admitir a la consagración”.

La Asociación Estadounidense de Vírgenes Consagradas ha dicho que está «profundamente decepcionada» por las nuevas reglas emitidas por el Vaticano que parecen decir que las vírgenes consagradas no necesitan ser vírgenes.


El artículo o disposición señala que 
“el discernimiento exige, 
por tanto, mucha discreción y cautela 
y debe hacerse individualmente”. 

“Cada aspirante y candidata es llamada a examinar la propia vocación con respecto a su propia historia personal, con veracidad y autenticidad delante de Dios, y con la ayuda de un acompañamiento espiritual”, en este punto expresa que la virginidad es más un acto espiritual que un acto físico, basado en la trayectoria de vida de la persona.

Pero la Asociación Estadounidenses de Vírgenes  Consagradas refuta en un extenso comunicado, sobre todo lo relacionado con este aspecto de la decisión papal:  “la virginidad corporal, si bien es importante, no es un requisito previo esencial para ser admitida en el ‘Ordo virginum’” y, por ello, expresan su descontento.

 

 

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