MORIR UN DRAMA IMPAGABLE EN EL TÁCHIRA

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Debieron comprar todos los medicamentos e insumos de la niña en el Hospital Central de San Cristóbal, pero la pequeña fallece y darle sepultura sobrepasa los límites de la economía de la familia, un ataúd de bebé, equivale a unos dos años de trabajo

Sunoticia.com

Judith Valderrama

Oriana Ramírez, dice que después de ver morir su sobrina asumieron lo difícil de pagar el sepelio

Con la dolorosa muerte no termina el padecer de las familias con sus seres queridos, lograr darles cristiana sepultura es casi imposible debido a los insostenibles costos de estos servicios.

En el caso de Emili Nazareth, que es una recién nacida y su ataúd es de mínimo tamaño, la familia debió pagar, éste domingo, 70 mil pesos colombianos por la urna (unos Bs. 5.000.000) además de Bs. 4.500.000 por la remoción del terreno del cementerio, en el Jardín Metropolitano El Mirador, según relata la tía de la niña, Oriana Ramírez.

“Los gastos de velación ni siquiera los hemos podido preguntar”.

Ramírez cuenta que la niña estuvo 13 días recluida en el Hospital Central de San Cristóbal, y en gastos de insumos y medicamentos tuvieron que invertir 8 millones de bolívares aproximadamente, porque el centro de salud no tiene casi nada para dar atención a los pacientes.

Todos los exámenes de laboratorio igualmente fueron sufragados por la familia, porque el laboratorio del hospital central no tiene reactivos acordes y le recomendaban hacerlos fuera para darles confiabilidad.

“Cuando íbamos a preguntar por un examen médico en un laboratorio en la mañana nos daban el precio, juntábamos la plata y cuando volvíamos en la tarde a mandarlo hacer ya el precio había subido”, sostiene Oriana Ramírez, tía de la niña que murió.

Aún sin sumar gastos velatorios dijo que la cifra de dinero que llevan gastada ya llegó a los 20 millones de bolívares y no pudieron salvar la vida Emili Nazaret, que es el dolor más grande, pero no deja de causarle suma angustia conseguir el dinero de enterrarla como merece.

 

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