LA CRISIS de Venezuela no apaga la fe de los tachirenses

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Durante la Semana Santa, la mayor celebración religiosa en Venezuela, multitud de venezolanos visitaron las iglesias católicas, a pesar de toda la crisis que sacude a este pueblo la fe en Dios se mantiene como una verdadera esperanza de redención y se vio reflejada en la multitud de fieles que llenó los templos en el Táchira

Sunoticia.com

Iglesia Nuestra Señora del Carmen, Táchira los fieles y el sacerdote se preparan para la misa

En un recorrido realizado por las iglesias católicas del Táchira se pudo apreciar la gran afluencia de fieles que visitaron durante estos días santos los templos, las plegarias a Dios iban enfocadas a temas individuales, pero sobre todo a las generadas por la  crisis tan aguda que se vive en Venezuela.

Honoria Jaimes dijo que ella visitó los siete templos este jueves Santo como un tributo a Dios para que le permita volver a reunir su familia, desmembrada –dijo- por la crisis “todos vivíamos en San Cristóbal y estábamos bien teníamos trabajo, comida, seguro médico bueno, los muchachos estudiaban con sueños de futuro, ahora se han ido, no sé cuándo estaremos juntos de nuevo. Es muy duro ese dolor de las partidas, unos en México, otros en Estados Unidos, hay en Ecuador y Perú, imagínese volver a verlos reunidos, si alcanzaremos a encontrarnos nuevamente”.

Mientras que en los sermones de los sacerdotes se enfocaban en el optimismo que inspira la seguridad, de que Dios intercederá para que los venezolanos del mundo y quienes están en el país, tengan un mejor presente y futuro.

En Venezuela Jesús se oye en quienes tienen hambre

El  Obispo del Táchira en su Sermón de la 7 Palabras del Jueves Santo  recordó que hoy en Venezuela se sigue escuchando la palabra de Jesús en la Cruz: “lo escuchamos cuando vemos la cantidad inmensa de personas que están pasando hambre; los que hacen largas filas para ver si pueden conseguir algo de comida a precios que son inalcanzables; quienes hurgan en los basureros o en los desperdicios de las casas y restaurantes a ver si consiguen un poco de quién sabe qué comida para saciar el hambre de varios días; los que no consiguen medicamentos o a quienes se les hace imposibles tratamientos como la diálisis o la quimioterapia u otro tipo de acciones médicas necesarias; los que con mirada triste van saliendo por nuestras fronteras hacia otros países a ver si logran tener un mejor tenor de vida; quienes se quedan solos o no logran vivir con lo que reciben de sueldo… Todos ellos y muchos más hoy exclaman TENGO SED”.

También monseñor Mario Moronta indicó que sólo Jesucristo “es capaz de transformar su sed en un manantial de agua para tantos que la necesitan; el agua de la salvación. Por eso mismo podemos entender cómo le tiende la mano al buen ladrón para asegurarle que ese mismo día estaría con Él en el paraíso.

De igual manera, con esa entrega podemos entender el don de la Madre, María, para todos en la humanidad y de la Madre, Iglesia, para continuar en la historia su obra de salvación. Asimismo, podemos entender cómo pide el perdón para sus torturadores y para quienes lo entregaron al suplicio”, dijo.

El Prelado exhortó a los fieles a “hacer sentir la fuerza del amor”, en medio de la crisis que vive Venezuela: “no olvidemos que Cristo es nuestra Paz. Por tanto, edificarla es llenar de Cristo, de su Palabra y de su salvación a nuestra sociedad. No hay tiempo que perder. Es la tarea que el mismo Jesús nos ha entregado”.

Mientras que en cada iglesia no faltaron los nazarenos, niños, jóvenes y ancianos vistieron túnicas moradas y desfilaron de templo en templo, en la tradición de este día en Táchira se recorren 7 templos caminando, algunos lo hacen en auto, pero en cada iglesia rezan el Credo hasta completar 33, que es la edad de Jesús al momento de su crucifixión.

Sin hostias propias y sin abstinencia alimentaria

Otras de las tradiciones en Venezuela durante estos días santos, es abstenerse de  comer carne de res, de cerdo  o de ave, muy común en la dieta regular del venezolano.  Pero por los días de Semana Santa el pescado era el principal plato que se llevaba a la mesa, este año estuvo escaso por la dificultad económica  y la hiperinflación, con precios que oscilaron entre los 500 mil y hasta 4 millones de bolívares  por kilo.

Por su parte, los ministros de la iglesia católica hicieron público en medios y a través de los sermones en la iglesia, que este año eximían a los fieles de una dieta específica contraponiendo la realidad del venezolano.

Pero lo más resaltante es que la fe sigue vive, que la gente llegó caminando o en vehículo a sus templos para elevar una plegaria, un agradecimiento o encontrarse con la esperanza viva y la tradición cristiana creyente de Dios, que en Venezuela es mayoritariamente católica y se estima -según el último censo- que un 95% son católicos, apostólicos y romanos.

 

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