ENTIERRAN A LOS MUERTOS EN BOLSAS PLÁSTICAS POR LO COSTOSO DEL ATAÚD

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En Venezuela la población casi  en su totalidad cristiana, católica en más de 90% está sufriendo el doble dolor de las muertes de sus familiares, al  no tener recursos para enterrarlos cuando fallecen, siguiendo la norma de la cultura del país  y de la fe que profesan

sunoticia.com 

En Rubio, Jonathan Sánchez, velado sobre una mesa y llevado a la iglesia en sábanas porque no hubo dinero para una urna

 En Venezuela se está  sufriendo la severidad de la crisis económica hasta en los momentos más extraordinarios de la vida familiar,  la muerte es doblemente dolorosa para muchas familias, porque deben enterrar a sus difuntos en improvisadas bolsas, cajones o hasta en la tierra.

En Táchira, por ejemplo, un pueblo casi en su totalidad cristiano católico, en la iglesia de Los Ángeles de Rubio,  Jonathan Sánchez, hijo del pintor y músico José Sánchez, muy conocido en  esa localidad fue recientemente velado sobre una mesa y entre sábanas, no había dinero para un atáud.

Mientras que en el estado Vargas, los entierros  se están realizando en bolsas negras, donde introducen el cuerpo del fallecido debido a que no hay dinero entre  la empobrecida población, que no puede pagar entre 4.000 y 8.000 Bs. S, es decir, entre 400 y 800 millones de bolívares sólo por el ataúd.

Han optado por hacer urnas de cartón en algunas regiones de Venezuela

También en Vargas, estado colindante con la capital de Venezuela, algunos carpinteros  han optado por elaborar urnas artesanales, de cartón piedra y  material reciclable o madera de deficiente calidad, pero sus precios también son elevados para una familia común, exceden los 3000 Bs.s., (300 millones de Bs.).

Hasta la tradición la cambiaron

Ernesta Molero,  de 61 año de edad, quien vive en San Cristóbal, cuenta  que su hermana mayor de 66 años de edad murió hace solo un mes y vendieron  dos televisores que ella tenía para reunir para su velorio, pero no pudieron darle un entierro en ataúd.

«Es muy duro, nos cambiaron todo, hasta la cultura de fe. Imaginen cuando los venezolanos, bueno nosotros en mi familia, mi hermana pensó en que la quemarían, porque tuvimos que cremarla que era lo más barato. Y quedamos endeudas, pero al menos se pudo hacer un velorio. Yo lloré mucho cuando la cremaban pero sé que Dios sabe lo que vivimos en Venezuela»

 

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