CAROLINA DUERME SOBRE CARTONES EN UN ESTADIO DESPUÉS DE ABANDONAR VENEZUELA POR TRABAJO

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«Tengo a mis dos hijas en Venezuela… duermo en un estadio, en los escalones sobre cartones, a veces reciclo y como hasta de la basura… Las cholas que cargo son de la basura»
 
sunoticia.com
Judith Valderrama
 
En Venezuela vivía cómoda, cuenta Carolina Garrido, desde una calle de la frontera de Venezuela con Colombia, en la ciudad de Cúcuta. Pero perdió sus empleos porque las empresas en las que laboraba cerraron y sin más alternativa se aventuró a salir de su país para poder enviar algo de dinero, para la comida de sus hijas.
 
«Trabajaba en una agropecuaria de la cual la agropecuaria la cerraron allá en Venezuela. Me puse a trabajar en Ciber y también lo cerraron. Me trasladé para acá pensando que tendría una comodidad, de la cual estamos rechazados, porque aquí los colombianos nos rechazan un poco».
 
El 19 de diciembre pasado llegó a Colombia, Carolina viene de Guárico. Los zapatos que llevaba puestos se le acabaron porque pasa todo el día en la calle vendiendo chupetas (bombones en Colombia).
 
«Es fuerte, fuerte con decirte que las cholas que cargo, las chancleticas son de la basura, esas las conseguí allá porque los zapatos que traía los perdí aquí parada todo el día, porque trabajo desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la noche».
 
Señala que el 90 por ciento de los vendedores que trabajan en un portal, en la calle, cerca del puente internacional FRancisco de Paola Santander, son de Venezuela.
 
Las condiciones del clima son crueles para cualquier que simplemente pase caminando por estos espacios de la fronteriza ciudad colombiana, temperaturas diarias que llegan o superan los 40 grados centígrados, polvo y sin posibilidad de un sanitario y una silla donde descansar algunos minutos».
 
Duerme en cartones en un estadio
 
Carolina Garrido, huyó del hambre y el desempleo en Venezuela, pero la suerte aún no está de su lado, su vida cambió mucho en comparación con años atrás, cuando tenía en Venezuela un trabajo, casa y comida caliente para ellas y sus hijas.
 
Ahora sus dos menores hijas viven en Venezuela, porque llevarlas a Colombia es peligroso por la vida que tienen su madre, se llevó a una de ellas a Cúcuta y debió regresarla porque no tiene condiciones para brindarles.
 
«No tengo donde dormir aquí. Trabajo hasta las 7 y media de la noche y me traslado a Ureña, y duermo en un estadio todas las noches, en los escalones del estadio sobre cartones».
 
Pero ella no es la única venezolana que duerme en esa gradería, sobre cartones, «dormimos 17 venezolanos, hasta niños de dos y tres años está ahí».
 
Cuenta que en algunas oportunidades debe comer de la basura y las ganancias por su ardúo trabajo es poco. «Por cada paquete de bombón ganó solo 4 mil pesos, (menos de 1,5 dólares) No puedo depositarle hoy a mis hijas por eso».
 
Sus hijas menores de edad, relata la venezolana, que estudían con extremos sacrificios en Venezuela, sólo tienen uno o dos cuadernos que pudo comparles.
 
«Sueño con volver a Venezuela»
 
Carolina Garrido, sueña con volver a su país, «tener para poder sustentar a mis hijas, no exijo nada grande, simplemente tener un buen empleo cómo darle el pan a mis hijas».
 
Luego se aleja con sus cholitas gastadas y a punto de reventarse, alguien quiere una chupeta y es una oportunidad de ganar algo, vende 5 unidades por mil pesos y como ella hay decenas de personas ofreciendo el mismo producto por igual precio.
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